La tierra, el ser humano y el perro lobo checoslovaco.

“El hombre ha hecho de la tierra un infierno para los animales.”  Arthur Schopenhauer gran filósofo alemán fallecido en el año 1860.

Todo es relativo, sin duda, y nada es absolutamente ideal; ser humano y naturaleza forman un conjunto atávico desde la noche de los tiempos, ser humano y naturaleza son hoy antagonistas acérrimos.

La historia de la humanidad es compleja, llena de etapas cruciales; desastres y logros por igual. La historia de nuestra presencia en el planeta mantiene una condición inalterada a lo largo de los siglos.

Un peaje mínimo, en comparación con los beneficios, una cuota ridícula por la que en definitiva se nos permite vivir.

Esa condición no es otra que el respeto a la tierra, al agua, al aire y a todo animal que mantiene el equilibrio natural.

Los siglos han sido benévolos, lenta pero inexorablemente nos han recordado nuestra morosidad; el absoluto desajuste entre la vida humana y la naturaleza clama de manera agónica….. hoy es un profundo grito ahogado.

Nuestra condición olímpica, o gilipollez perpetua, nos impide ver más allá de nuestras narices, nos preocupa lo inmediato, el momento y poco más; lo que dejemos a nuestros hijos y nietos es algo que poco nos quita el sueño.

Es cierto que hay guiños diarios hacia lo sostenible, pero no es menos cierto que por cada guiño hay un millón de hechos objetivos que destruyen el planeta de manera inexorable.

Lejos de visiones apocalípticas hay una tozuda realidad, el cambio climático es un hecho, el deshielo de los polos medible, la contaminación atmosférica un fenómeno galopante, la disminución de la masa forestal escandalosa y así un largo etcétera para bochorno de propios y ajenos.

Pero poco importa en esta civilización convulsa, poco puede preocupar a gobiernos y organizaciones internacionales cuando vivimos momentos crueles, cruciales en lo social y político.

Y resulta un hecho la utopía de conjugar hoy la vida y el medio natural, cómo hemos llegado hasta este punto es algo a lo que no sabría responder.

Del mismo modo no creo en soluciones individuales o colectivas, me declaro totalmente agnóstico al respecto; sencillamente estoy convencido que debemos pagar, más pronto que tarde, por una absoluta falta de previsión en nuestro paso por el planeta, se cierra un ciclo y nos espera su resultado.

No hace falta ser visionario, ni agorero, para afirmar que las próximas generaciones van a vivir serias dificultades; no es necesario verse la saga completa de Mad Max para intuir un futuro cierto.

Y mientras tanto seguimos siendo únicos, dioses en la república independiente de nuestras casas.  

Todo aquello que tenemos es reflejo de nuestro ser, todo aquello que mostramos es un mensaje subliminal. Toda moda asumida es reflejo de una parte de nuestra identidad.

Somos seres sociales, hasta la propia barbarie no tendrían sentido sin su publicidad, somos muy nuestros pero a la par muy del vecino.

Mostramos sin traducción y siempre lo justo, o incluso diluido en la propia ignorancia de estar enviando un mensaje al prójimo.

Todo es relativo, y en este campo de la relatividad algo me ahoga; me obsesiona cada día un poco más.

El perro lobo checoslovaco es, muy a pesar del ser humano, y sin embargo vive la dualidad de ser y estar inmerso en un proceso degenerativo bestial.

La raza no es compatible, ni con nuestra moderna sociedad ni con nuestra particular visión de las relaciones animal ser humano.

Relativa opinión, vaya por delante, pero propia y nacida de la observación y convivencia.

Esta raza no encaja en los estándares sociales al uso, nos guste o nos repatee los hígados, esta maravillosa raza no encaja con cadenas, casetas,  jaulas o barrotes de oro.

El perro lobo checoslovaco no es sustituto de complejos, no es un complemento para cubrir soledades; y desde luego no es un animal de compañía.

En todo caso necesita de nuestra compañía activa, algo muy diferente al paseo rutinario para hacer sus necesidades y volver a casa.

El paso de los años, en convivencia con ellos, me ha demostrado que quién busca un perro se equivoca de lleno con esta raza.

Lejos de mi intención definir o sentar cátedras, su origen y su presente son suficientes para avalar la diferencia.

El mayor estigma del plc reside en su propio ser, en su atractivo visual; lo anterior confunde a los profanos, infunde pasión a primera vista y provoca un deseo en ocasiones irrefrenable.

Las etapas posteriores son otra cuestión, el sacrificio personal que conlleva criarlos, la dedicación exclusiva que reclaman, sus propias necesidades  – unidas a su peculiar comportamiento – son escollos para una gran mayoría de personas.

Pero todo está en movimiento, avanza y retrocede; y el “mundo” del plc no es ajeno a nada.

Tal vez seamos muy pocos los que pensemos de este modo, con toda seguridad no estaremos en posesión de ninguna verdad; pero no es menos cierto que vivimos una realidad coincidente, compartimos las mismas experiencias y hemos desarrollado una especial relación con la raza.

Respeto toda opinión, valoro la información y admiro el ejemplo; pero me asquea la idiotez, el mercantilismo y la confusión.

El peaje de nuestro planeta ha sido mínimo, nuestra deuda inmensa; nos aguarda un futuro desolador en la tierra que pisamos, las continuas muestras que la propia naturaleza nos ofrece sirven de poco.

Esta raza lleva años mostrando su ser, años en los que nos hemos empeñado en domeñar su libertad…. en comercializar su esencia cual si fuese un pato de escayola.

Años observando abandonos, asistiendo a irresponsabilidades, comprobando una falta de objetividad al informar…siendo testigos de un ciclo imparable con la masificación.

Hemos hecho de la tierra un infierno, para humanos y animales, que cada cual sea responsable de sus actos; el perro lobo checoslovaco – al igual que el resto de animales – tan sólo existe, y según su suerte convive o sobrevive.

De nosotros depende, de ellos no.

Kenay una lección universal…in memoriam.

“El amor por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada en vano.”  Albert Einstein, científico alemán de origen judío nacionalizado posteriormente en suiza y estados unidos; considerado una de las mayores eminencias científicas del siglo XX y fallecido en 1955.

Kenay, cualquiera de sus acepciones , venga dicho nombre del idioma ruso, del idioma inuit, o incluso del arapahoe, “tierra estéril”, “oso negro” o “tótem de fuerza”, es pura fuerza contenida en el lenguaje.

Tantas veces hablamos, en tantas ocasiones discutimos por memeces, que perdemos la esencia de la vida por cada una de las palabras que proferimos y el tiempo que perdemos.

Vivir es una lucha, vivir es el difícil equilibrio entre nuestra voluntad y las circunstancias. La vida es un viaje corto, demasiado corto, en el que nos empeñamos en lo inútil, en lo superficial y en ocasiones lo convertimos en un calvario.

Hace años descubrimos esta raza, o quizás fue el perro lobo checoslovaco el que se acerco a nosotros, hace años comenzamos un camino tortuoso pero lleno de lecciones.

El tiempo nos ha enseñado, la constancia del perro lobo checoslovaco nos ha cautivado, y resta una lección universal; el perro lobo checoslovaco es en sí mismo, su ser nunca puede ser alterado por la mano del hombre, su espíritu libre, inconformista, rebelde, cauto y observador le precede.

El ser humano no soporta nada parecido, no tolera la falta de control, y ejerce de amo del universo jugando a dios de pacotilla sin respetar otra cosa que no sea su mezquino interés.

Y ellos sobreviven a nuestros errores, luchan contra nuestra estupidez y padecen nuestro egoísmo.

Kenay fue una muestra de la intervención humana, un ejemplo de la mezquindad absoluta, el resultado en definitiva de la ignorancia atrevida o del atrevimiento más ignorante. Y la mielopatía degenerativa su particular cruz.

Pero este artículo es un homenaje, un sincero y emotivo homenaje, a dos seres, un perro lobo checoslovaco y un ser humano, una vida cruzada, compartida y llena de momentos, de instantes que jamás se podrán olvidar.

Convivir con ellos es nuestro mayor regalo, establecer un vínculo capaz de llenar el silencio, sentir, vivir. Pero cuando el animal padece, cuando su natural fuerza se merma día día……entonces es cuando la naturaleza nos pone a prueba.

Es entonces cuando su mirada nos taladra el alma, cuando su voluntad por vivir seca el pozo de nuestras lágrimas, y en nuestra propia pequeñez…….valoramos lo importante, sentimos la naturaleza y alcanzamos a rozar sentimientos puros, únicos y ancestrales.

De qué sirve todo lo material si una mirada nos transmite tanto, es el mundo espiritual el que nos sobrecoge; Ana fuiste capaz de sentirlo, fuiste capaz de abrir tu corazón y llenarlo con él.

Y nadie, nadie en este mundo, podrá vivir aquello que vosotros compartisteis, nadie. Os pertenece, es vuestro por derecho propio, es vuestro amor el que prevalece.

Estamos lleno de imperfecciones, somos humanos, y cuando podemos y queremos observamos, en ocasiones compartimos con un animal todo aquello que somos…entonces, sólo entonces, alcanzamos a rozar algo demasiado importante como para siquiera cuestionarlo……convivir con quién te da todo a cambio de nada.

Y cuando ese ser sufre nuestro mundo se viene abajo, cuando su fuerza se apaga, cuando su mirada nos transmite su ocaso…entonces queda el ser humano, su pequeñez ante el ciclo de la vida, sus lágrimas ante lo inevitable y su dolor ante la responsabilidad.

Pero resurge la fuerza del amor, la claridad de los sentimientos…..y acompañamos a nuestro guerrero a su última morada, con muestras de lealtad, de respeto, de honor y de cariño.

Una lección universal, así es como aprecio esa convivencia, esa entrega y ese esfuerzo diario; una lección que no debemos olvidar nunca.

Dobleguemos nuestro ser ante quien lo dio todo a cambio de nada……y supo enfrentarse al dolor, y el sufrimiento, con la fuerza que sólo la sangre de lobo que corrió por sus venas puede acometer.

Una vez más en las montañas de los Cárpatos la manada aúlla inquieta, la noche arropa la llamada…..Kenay regresa a ellos, corre veloz entre ríos y valles, aspira el aire fresco de su mundo y vuelve a su origen…..el cielo estrellado, el olor a tierra húmeda, las aguas cristalinas…todo te espera Kenay…..vive, vive.

Aquí, en nuestro pequeño mundo, un alma te acompañará siempre….un trozo de su vida se fue contigo…cuídala Kenay.

In memoriam

Potencialmente peligrosos 2.

“Hay tres clases de mentiras: La mentira, la maldita mentira y las estadísticas.”  Samuel Langhorne Clemens, más conocido por el seudónimo de “Mark Twain”, escritor, orador y humorista norteamericano fallecido en 1910.

El periodismo es una noble profesión, lo ha sido desde antaño; incluso muchos seres humanos han dado su vida por defender la libertad de expresión, uno de los derechos fundamentales perseguido ayer por la censura y edulcorado hoy con la manipulación.

El periodista es un ser especial, en ocasiones complaciente con el poder imperante, en muchos casos enfrentado a las “verdades” oficiales y en otros muchos al servicio de la demagogia y la pluma rentable. Como en botica hay para escoger.

Pero no se trata de la profesión, encomiable y admirable dónde las haya, se trata de las personas y de su poder para difundir noticias que generan asombro, tristeza, repugnancia, temor, admiración, o en definitiva cualquier sentimiento fugaz y provocado al ver, oír o leer una noticia concreta.

Y este país nuestro es diferente, o quizás no tanto cómo podamos pensar, pero uno no sale de su pasmo y se amosca cual personaje de la España profunda de D. Benito Pérez Galdos.

Verán ustedes uno, una y la santísima compaña, puede escribir lo que le plazca….faltaría más….pero cuando un sujeto se encuentra prestando sus servicios epistolares en una gran cadena mediática – de esas con gran audiencia televisiva, con página web y articulistas en nómina – al menos debemos exigir un poco de sentido común a la hora de informar sobre determinados sucesos.

Y hete aquí que hace escasos días nos desayunamos con un artículo sobre el perro lobo checoslovaco, en un medio de los “grandes”.

Y no se pierdan ustedes el elaborado titular……. ” Protagonista de diversos ataques, el perro lobo checoslovaco más lobo que perro“……vamos que el autor se disponía a parir una joya del periodismo de investigación.

Y parió, sin duda parió, un engendro de mil demonios adornado con cuatro troles y un ramillete de orcos. Pero contendré mi natural disposición al supino cabreo, intentando ser lo más objetivo posible.

Cuando uno escribe debe al menos documentarse, informarse y contrastar, debe realizar un serio ejercicio de responsabilidad y cuando menos de honestidad. Debe en definitiva ser veraz.

Y el artículo de marras es de todo menos documentado, elaborado y contrastado; nos da una pincelada sobre el origen de la raza, nos destaca la morfología de la wikipedia, incide sobre su dificultad de manejo con algunas afirmaciones curiosas y prepara el disparadero para el gran notición.

Y no es otro que afirmar que se han dado casos de indisciplina y agresiones a personas.

Bien, entramos en harina que diría el castizo; destaca dos sucesos……si, dos, no diez ni veinte, en los que los protagonistas han sido dos perros lobos checoslovacos y las víctimas una joven y dos niños.

Continúa el articulista con un somero repaso a la normativa sobre perros potencialmente peligrosos, para afirmar que el plc no se encuentra entre ellos y prosigue la joya epistolar tildando de ambigua la ley, revisando de nuevo la morfología del plc con algún error de bulto.

Pero la traca final es curiosa, indica que frente a estas agresiones del plc expertos y cuidadores se plantean la necesidad de revisión de la norma.

Uno termina de leer el artículo y se pregunta si esto es una república bananera, un mal sueño, o simplemente ganas de escribir a medias y destrozar por completo a una raza y a sus propietarios.

Por supuesto que el Real Decreto 287/2002 de 22 de marzo es infumable, y lo es en su propia esencia; todos aquellos que amamos a los animales y tenemos un mínimo de experiencia con canes sabemos una verdad inmutable, un principio inamovible e universal.

NO EXISTEN RAZAS POTENCIALMENTE PELIGROSAS, existen personas potencialmente peligrosas.

Si señores, así de crudo y así de claro. Conozco perros catalogados como potencialmente peligrosos que son un ejemplo de socialización, de convivencia e incluso de ternura desmedida, conozco canes no catalogados que ríase usted de una bomba de relojería mal montada.

Ergo la norma es diametralmente opuesta a la razón, y centrada exclusivamente en datos morfológicos que para nada contemplan el verdadero quid de la cuestión.

Y no es otro que a quién se le permite convivir con animales, a quién se le autoriza a vejarlos, maltratarlos e incluso torturarlos hasta la muerte, a quién por omisión o comisión se le permite introducir en su vida un animal.

Y hay, al menos, dos tipos de personas funestas para el caso, los que suplen sus miserias y carencias emocionales con la utilización de un animal poderoso cómo símbolo de fuerza, y los que se fuman un puro cuando el cachorro deja de ser gracioso y pasa a ser un estorbo.

Pero dejemos la ley y pasemos al caso que nos ocupa, ¿ustedes creen o imaginan que dos sucesos aislados, que habría que analizar detalladamente, son suficientes para criminalizar a los perros?.

Creo que cuando menos las estadísticas (una de las tres mentiras según Mark Twain) no reflejan nada que no se haya dado con caniches, labradores, rateros, mastines etc.

Por supuesto que es absolutamente intolerable que un animal agreda a un ser humano, pero seamos sensatos……un animal de compañía está condicionado a su proceso de convivencia con su dueño, a su educación, a su integración y sobre todo a la responsabilidad del mismo.

Un animal de compañía no tiene vida propia más allá de lo que sus dueños le aporten, le nieguen o le potencien; un ser humano sí tiene capacidades y voluntad, un ser humano sí tiene responsabilidad.

El perro lobo checoslovaco es absolutamente proclive, por naturaleza y en muchos ejemplares, a evitar el contacto con desconocidos y en todo caso, al menos en la mayoría, huye evitando el enfrentamiento.

Pero como cualquier otro animal está condicionado por las circunstancias, y es en ese punto en el que la figura del ser humano alcanza su papel protagonista; es el dueño el responsable del animal, es el dueño el que debe introducir costumbres y modos compatibles con su entorno, es el dueño el que debe poner los medios ante conductas indeseadas y en última instancia el que debe adoptar medidas preventivas.

No y mil veces no, no existen razas peligrosas…existen modas peligrosas y personas incapaces, estúpidas o dementes que nunca debieran tener a su cargo otra cosa que un muñeco de peluche.

Pero la alarma social vende, genera polémica y crea confusión; y esta vez le ha tocado al perro lobo checoslovaco.

Desde su rincón, con las cuatro patas al aire, Ciro se me queda mirando…..nunca sabrá lo estúpidos que podemos llegar a ser, tal vez porque en sus genes sabe que somos potencialmente peligrosos…….muy peligrosos.

El ocaso de los dioses.

“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda.”  Martin Luther King, pastor de la Iglesia Bautista y líder histórico del denominado “movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos” fue asesinado en 1968.

El peligro de la ignorancia no reside en la carencia de conocimientos, reside en la estúpida arrogancia con la que se airea dicha carencia.

La ignorancia y la estupidez no tienen por qué ir de la mano. Todos somos ignorantes, todos somos absolutamente ignorantes. Pero algunos suplen la ignorancia con la estupidez más concienzuda.

Y las llamadas “redes sociales”, más bien cavernas low cost para muchos troles, se convierten en mentideros, ateneos y plazas públicas dónde cualquiera puede buscar su minuto de gloria.

Y mire usted hay que ser muy respetuoso con todo, hay que ser tolerante y equilibrado….. y sobre todo siempre queda la opción de “cambiar de canal” o salirse del “hilo” (curioso nombre).

Pero en ocasiones uno harto ya de estar harto se aburre; se encabrona y se amosca con verdadera fijación.

La raza del perro lobo checoslovaco es muy proclive a profetas, agoreros, sabios, cotillas, esperpentos y especies por clasificar; es muy proclive a la polémica, al debate y a las broncas poligoneras.

Impasible el ademán…..algunas personas insisten, cual mineros desesperados, en agujerear lo evidente, en perforar lo cierto y en definitiva en montar un circo con una cabra, una escalera y una trompeta.

La raza podrá parecernos digna de compasión, de orgullo, de admiración, de preocupación o digna de su propia desaparición. Pero lo que resulta evidente y cierto (lo anterior con mayúsculas) es que ni un sólo plc pidió mediante instancia pisar este inframundo.

La raza hoy por hoy está aquí para quedarse en unas u otras manos, esta raza tan complicada y poco estudiada es una realidad que alumbra, o quema según la etapa y los casos, cada hogar en el que conviven.

A todos nos une lo mismo, a todos y cada uno de los propietarios de plc nos debiera unir lo mismo; hemos vivido cada una de las etapas de la convivencia con ellos, hemos sufrido su peculiar ser, hemos disfrutado de su especial sentido de manada, hemos vivido momentos muy difíciles y debiéramos seguir aprendiendo con ellos.

Esa y no otra puede ser la clave, dejarnos de elucubraciones, de broncas de mercadillo, de botellones dialécticos que siempre acaban virtualmente a sopapos.

Aprender, no es sencillo…..sin duda, podría ser la clave para llegar a entender a esta peculiar raza.

Aquí señores y señoras el protagonista no es ni la Presidencia del Fondo Monetario Internacional, ni la de de un Club, ni la infinidad de sabios de salón que saltan al ruedo cual espontáneos.

El protagonista es el perro lobo checoslovaco, y estos últimos años hemos olvidado algo tan crucial; hemos olvidado que todos hemos coincidido en vivir las mismas experiencias, hemos podido comprobar que no son casos aislados y que existe un generalizado comportamiento, un ser común a todos ellos.

Estamos olvidando su origen, su pasado, y su presente…. y los condenamos de este modo a un futuro no ya incierto, que lo es, los condenamos a un futuro peligroso.

Por todos los dioses seamos sensatos, cada día se producen más “abandonos” directos o encubiertos, cada día se producen más situaciones que condenan al plc a la incomprensión cuando no al rechazo.

Y nosotros encantados de habernos conocido, arrogantes e ignorantes y estúpidos por naturaleza, seguimos dividiendo esta afición en grupos pandilleros que delimitan territorio con tal virulencia que asusta.

¿Qué está ocurriendo con esta afición? ….no sé contestar a la pregunta, no alcanzo a comprender cómo en lugar de aunar esfuerzos, experiencias, conocimientos y cariño por el perro lobo checoslovaco estamos enfrascados en lo que podríamos denominar “adicción”.

Las adicciones nunca son buenas, superan nuestra voluntad y ejercen la tiranía de lo incontrolable.

Pero cuando la ignorancia se une a la adicción, y se reviste con la estupidez más concienzuda, el efecto es una bomba de relojería programada para reventar en la cara de quién ose poner en duda la autoridad de los “dioses” del plc.

Por suerte el día a día es rotundo, el día a día no es una red social ni un debate poligonero de tú más.

El día a día con esta raza, para quien quiera observarla, convivir con ellos y aprender cada jornada, es laborioso y enriquecedor y nos aleja de la luz artificial de un ordenador para llevarnos a la naturaleza.

Es la hora de devolver el protagonismo a quién por derecho propio lo ostenta, es la hora del perro lobo checoslovaco con sus miserias, sus grandezas, sus problemas, sus alegrías y su ser.

Y siendo ellos  los protagonistas llega el ocaso de los dioses, de esos ídolos de barro que sin otro mérito que el tiempo dedicado a la luz de un ordenador siempre han tenido píes de barro, y cabeza de monarca absolutista.

Dediquemos, si así nos place, tanta energía a unir conocimientos, experiencias, ideas y voluntades; el perro lobo checoslovaco nos necesita.

Lo que nunca ha precisado es adalides, sabios de salón, ni gurús de medio pelo que enturbien su pasado, destrocen su presente y los condenen a un futuro desastroso.

El plc necesita observación, comprensión, entrega y sobre todo aceptación; nosotros necesitamos una cura urgente de ignorancia y estupidez.

La osa con trompeta y la estupidez.

“Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda.”  Jean de la Fontaine, fabulista francés fallecido en 1695.

Las modas son inherentes a nuestra sociedad, las tendencias marcan el paso de un modo sibilino; condicionan y moldean voluntades y sobre todo necesidades.

Y hete aquí que la moda de los animales en televisión crece, se expande y provoca situaciones de difusión vergonzantes con tal de subir la audiencia.

Necesitamos gilipolleces para sentir unos minutos de pasmo, unos segundos de asombro y esbozar una sonrisa admirable; somos así de superficiales y nos contentamos con el instante, con esa fugaz visión del momento que nunca proporciona la realidad que se oculta tras esa fugaz imagen.

Pero la mala leche fluye cuando comprobamos el engaño, cuando observamos que tras las gilipolleces enseñadas a un animal salvaje se oculta toda una vida repartida entre circos y rodajes.

Una cadena televisiva inició hace poco la andadura de un nuevo programa, el formato presentar animales sorprendentes; pero no piensen que deben ser sorprendentes por su naturaleza, por su instinto o por su belleza natural.

En absoluto, la sorpresa debe contener la habilidad aprendida para realizar gilipolleces varias que van desde bailar hasta soplar en una trompeta.

Y vende, vende tanto que consumimos y hacemos consumir incluso a los niños las “monadas” de determinados animales.

Se podrá estar de acuerdo con la utilización de animales de compañía para exhibir habilidades graciosas, no lo discuto partiendo de una premisa … todos ellos, o casi todos, forman parte de un núcleo familiar, conviven con sus dueños y mantiene un vínculo que va mucho más allá de las “monerías” que el animal aprendió.

Pero cuando un animal salvaje, libre en la naturaleza, pleno en su grandiosa libertad, comparece ante las cámaras de televisión soplando en una trompeta y bailando con un hula-hop algo se me revuelve en lo más hondo de mi natural desconfianza.

Una osa no toca la trompeta ni baila el hula -hop porque sí, una osa de más de 300 kilos no convive en un núcleo familiar ni comparte otro vínculo que no sea el de la dominación.

¿Quieren saber cómo se adiestra tradicionalmente a un oso?….no es un secreto, no es la piedra filosofal y sin embargo acompaña, cual estigma envilecedor, a la mayoría de personas que exhiben a osos desde hace cientos de años.

El oso, al margen de su especie, es un animal solitario y tímido, territorial y libre hasta la saciedad; para domesticar a un animal de estas características, y lograr que realice estupideces, la premisa imprescindible es doblegar su condición.

Acabar con su condición y dominar su comportamiento es el paso inicial, y en centro Europa existe una permanente tradición “adiestrando” osos para goce y disfrute de turistas, circos y demás eventos lucrativos.

Lo primero que se hace con cualquier úrsido es arrancar los dientes, cortar las garras y perforar el hocico…si, ese es el comienzo que nadie quiere conocer. 

Tras el baile de hula-hop, tras el soplado de trompeta y los cortes de mangas se esconde una historia muy diferente.

Pero es que además, tras la historia de la osa Tima, que así se llama, se esconde una vida realmente significativa; reparte su cautiverio entre cuatro circos, si….han leído bien, cuatro circos, compaginando dicha “actividad” con platos de televisión y eventos varios.

Hasta aquí la trama, hasta este punto la parte que televisión no muestra ni mostrará nunca; pueden buscar en internet y localizar vídeos de cómo se les mutila para dar inicio a su “adiestramiento”…son escalofriantes.

La corriente de indignación, tras la aparición de Tima en nuestras pantallas, ha sido definida, por muchos medios, como proveniente del mundo “animalista”…y aquí me perdonaran pero se me enerva hasta la fecha de nacimiento.

Animalista….al margen de las definiciones académicas, que pueden tildar a esta acepción como movimiento en defensa de los derechos de los animales, la palabra me resulta simplista, vacua y estúpida.

Nos retratamos cada día, arrasamos con lo natural, doblegamos la libertad animal y  ¿hemos de etiquetar nuestra indignación?.

Debemos ser muy trasnochados para no entender que,  la repulsa por hechos como el que reflejan estas líneas no nace de militancia alguna.

Debemos ser muy cenutrios para no soportar la reacción ante hechos como el presente, no señores no hace falta ser animalista ni verde, ni rosa…..tan sólo es necesario sentir, respetar, valorar y creer firmemente en un futuro mejor para nuestra tierra y su vida natural.

¿ Imaginan ustedes a un perro lobo checoslovaco en la tomatina de Buñol, en plenos San Fermines o en Magaluz en plena hora bruja?….el espacio, la condición y la libertad de un animal es inherente a su ser.

Doblegar todo ello es un acto inicial de violencia con consecuencias impredecibles, observen la reacción de muchos de estos animales, tigres, osos, elefantes…cuando algo en su interior revienta, cuando algo en su psique explosiona y arremeten contra todo ser humano que se encuentre a su alcance…

Pero siempre es preferible sonreír ante la osa tocando la trompeta, es preferible no conocer qué se esconde tras ese momento televisivo.

Y mientras, en algún lugar de Europa, se clavan estacas de madera al suelo para amarrar con cadenas a un oso, para cortar sus garras, para sujetar sus belfos con un alicate mientras se le perfora con un hierro….escuchen sus gemidos de dolor mientras la sangre de sus patas y de su boca mancha el verde del suelo….

Tras este ritual observen a la osa Tima tocando la trompeta…….y entenderán hasta dónde la ignorancia es atrevida y la impotencia dolorosa.