La pirámide de papel.

“La mayoría de nuestras equivocaciones en la vida nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos”. Jhon Churton Collins, periodista, escritor y crítico literario inglés fallecido en 1908.

La cadena trófica, o cadena alimenticia, ha marcado el devenir de nuestra especie en este planeta, nos ha otorgado el marchamo y título honorífico de dioses del Olimpo terrenal.

De este modo, situados entre una Tesalia y Macedonia imaginaria, y más chulos que un ocho, durante toda nuestra existencia hemos observado desde las alturas el espectáculo de la vida.

Pero no contentos con observar hemos hecho y deshecho, hasta lograr que este planeta no lo conozca ya ni la madre que lo parió.

Construimos una gran pirámide y nos asentamos en su vértice, tomamos al asalto el palacio de invierno y cual octubre bolchevique derrocamos el orden natural, e instauramos la dictadura de nuestro particular Olimpo.

Milenios, siglos y tiempos inmemoriales, no nos han enseñado nada, absolutamente nada; somos recurrentes en nuestros errores, repetimos la historia y estamos condenados a revivirla una y otra vez……quizás por la sencilla razón de olvidar con frecuencia un pasado reciente.

Somos así, y no podemos esperar un Mesías redentor; estigma que nos acompaña o maldición universal, el hecho es que hoy nuestro particular manejo del planeta nos deja en una absurda pirámide de papel.

Y ese es nuestro trono, nuestro frágil poder…..de qué diablos nos sirve la gran política de estado, a largo plazo, si ya no habrá recursos naturales que podamos aprovechar.

Nuestra chavacana inteligencia nos conduce a etiquetarlo todo, a colocar en esa pirámide de papel a todo lo “inferior”; movemos las piezas del ajedrez de la vida terrenal con la delicadeza de un elefante en una cacharrería.

Y en ese mosaico tan cachondo el perro lobo checoslovaco tiene su sitio, por supuesto que lo tiene…. y cada día nos encargamos de colocarlo por bemoles en esa plaza tan curiosa.

Faltaría más, ha caído en nuestras manos una raza extraña; diferente, indomable y natural…..consecuencia de nuestra propia intervención.

¿Qué hacemos con ella?….pasen y vean.

Nos gusta y nos atrae, nos maravilla su parecido morfológico con el lobo; pues nada, a desperdigar plcs por el planeta cual plaga bíblica, lo importante es satisfacer la oferta y la demanda.

No importa que esta raza precise de un extraordinario conocimiento de la misma, da igual que sus peculiaridades no encajen con las razas de canes tradicionales; lo importante es crecer y multiplicar…..al parecer.

Lograremos el objetivo, sin duda, la moda y el tirón lograrán que nuestras calles se vayan poblando de ejemplares; pero …¿Conseguiremos una tenencia responsable?.

Pues verán ustedes, cada día que pasa me resulta mucho más dudoso; intentamos colocar al plc en un nivel, de esa pirámide de papel, que no le corresponde.

Colocarlo al mismo nivel, que cualquier otra raza, es un error tan recurrente como descabellado; nos duela o nos de la risa.

Me hartaré de escribir al respecto, resultaré manido y repetitivo, puede que incluso insoportable; pero años de experiencia con otras razas me han demostrado que el perro lobo checoslovaco es otra cosa.

Verán ustedes, y perdonen el símil, es cómo si para ir a trabajar cada día me comprase un Ferrari Testarrosa y al poco tiempo me quejase del consumo por ciudad y de los problemas para aparcar.

Seamos al menos un poco sinceros, el perro lobo checoslovaco tiene su sitio en la verdadera pirámide natural; ya lo creo que lo tiene, y por derecho propio, aunque nos empeñemos en situarlo en la nuestra de papel.

Si está usted dispuesto a dedicarle todo el tiempo del mundo, y un poco más, esta es su raza; si asume momentos de triunfo y de absoluto fracaso es su raza, si se compromete al tobogán del crecimiento entonces puede que lo sea.

Si lo que busca es un perro al uso, de paseo diario y vuelta al calor del hogar…entonces se equivoca, si busca un animal placentero, tranquilo y cordial con otros canes se equivoca, si busca algo parecido no dude en adquirir cualquier otra raza….ahorrará disgustos.

El plc es ante todo heredero de libertad, notario de grandes espacios y usufructuario de bosques y páramos; rebelde con causa ante el entorno urbano, desconfiado por naturaleza y leal cual caballero juramentado.

Fuerte de cuerpo y espíritu y dominante por naturaleza; astuto e independiente pero leal hasta la extenuación.

El perro lobo checoslovaco es muchas cosas más, pero lo que nunca será….hoy por hoy…es un perro más.

Quién opte por esta raza debe informarse, conocer, saber y ante todo asumir….y no resulta sencillo, nada sencillo.

Y no por que haga falta una especial condición humana…en absoluto, lo único preciso es asumir lo que uno ha escogido…nada más.

Ahí dónde lo ven, en la fotografía que encabeza este artículo, ese ejemplar con dos meses era ya un terremoto, un exagerado ejemplo de vitalidad, de dominancia y de carácter…un digno heredero de su raza.

Esta raza es diferente…..cuando sentí, al verlos por primera vez, me detuve a pensar; y juro por todos los dioses que nunca sabré si lo que queda de aquel momento es el sentimiento o la razón.

Nuestra pirámide de papel es poco más que un sueño, no dejemos que se convierta en pesadilla.

Tan sólo pido que todo aquel que se acerque a ellos sienta lo mismo…. y nunca, nunca, deje de pensar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *