Lobo, in memoriam.

El dolor es la dignidad de la desgracia” Concepción Arenal Ponte, escritora gallega vinculada al movimiento feminista de su época y representante de la literatura realista; fallecida en 1893.

Nadie puede sentir nuestro dolor, nadie; del mismo modo nadie puede entender o sentir nuestras alegrías, el dolor es un hecho individual… absolutamente personal.

Ni nuestros seres queridos, más cercanos, pueden vivir esos momentos en los que el sufrimiento atenaza nuestro ser.

Y no hablamos del dolor físico, hablamos del dolor que afecta a nuestra parte más vulnerable y desprotegida; los sentimientos, ese ámbito tan delicado. La vida es un corto camino, y nos depara dolor y alegrías en dosis inciertas.

En cualquier desgracia el dolor es necesario, es parte inseparable y la convertimos en dignidad o en absoluta impotencia que nos puede llevar a la catástrofe.

Los seres humanos lloramos a nuestros seres queridos, los honramos y recordamos; y un ser querido no tiene raza, ni sexo ni religión…pero lo que realmente importa es que un ser querido no tiene especie.

La vida de cada ser humano es un ejercicio de libertad condicional, limitada por todas las circunstancias que nos impiden mayores cotas; dentro de ese ejercicio de libertad hay seres humanos que muestran un gran corazón, una humanidad por encima de la media.

Aquellos que deciden compartir su vida, su espacio, su tiempo- y sobre todo su capacidad de amar – y deciden hacerlo con un animal…. merecen todo mi respeto y admiración.

Quienes además optaron por compartir su vida con un perro lobo checoslovaco son personas diferentes, ni mejores ni peores; compartir tu vida con un plc es una decisión llena de compromisos, llena de responsabilidades.

La grandeza de esta raza tan especial es impactante, cuando se genera el vínculo con ellos algo inexplicable nos hace amarlos con locura, con pasión, con una absoluta entrega casi irracional.

Y el mundo personal de los sentimientos se va llenando, hasta casi desbordarse; no somos conscientes, pero acumulamos momentos mágicos, sensaciones y mucho amor.

Acumulamos de manera inconsciente, nos llenamos de todo lo bueno que nos aportan; los momentos malos sirven también para dar forma a esa avalancha de sentimientos involuntarios.

Y el ciclo de la vida, un mal día, se cobra el mayor peaje que podamos aportar; nos reclama a ese maravilloso ser querido. Y el dolor aparece de un modo bestial, brutal; nadie puede describir lo que otro ser humano siente en ese instante.

Desde ese respeto hay que guardar silencio, un silencio cálido; las palabras, en ocasiones, sirven de muy poco…..creo firmemente que lo importante es estar ahí.

El ser humano que sufre ha de sentirse acompañado, la soledad puede ser peor que el propio dolor.

Las tierras de Irlanda sintieron el paso firme y curioso de Lobo; Irlanda recibió a Lobo, el esplendor de su naturaleza se le ofreció como regalo inapreciable.

Creció con la curiosidad propia de un plc, vivió con la inquietud de su raza; Lobo fue dueño de cada espacio que pisaba, señor de bosques y montes…..rey de su mundo.

La libertad siempre acarició su pelaje, y la luz de esas lejanas tierras inundó sus pupilas.

Hoy lobo se reúne con druidas y bosques frondosos, hoy Lobo corre libre en un mundo propio de salvaje naturaleza y plena libertad.

Mientras, una familia llora su ausencia… con dignidad….con la fuerza de su tierra de origen, con la nobleza que mamaron y con los sentimientos que acumularon.

Que vuestro dolor , Hugo, sea la dignidad de una desgracia que nos ha provocado, a todos, un vuelco en el corazón.

Lobo corre libre entre druidas que lo miran con asombro, entre bosques que le rinden pleitesía….con la lluvia acariciando su cuerpo y nunca olvides, Hugo, que siempre se girará para clavar su mirada en tus ojos……..

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