El cuarto poder y el sexto sentido.

“Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”. Martin Luther King, sobra cualquier presentación sobre su persona y su lucha.

El cabreo supino que me envuelve es similar a mi nula capacidad de asombro, este país se supera día a día y uno no sabe ya si cortarse las venas o dejárselas largas.

Charles Louis de Secondat, barón de Montesquieu, en el espíritu de las leyes, hace ya algunos siglos (1748), configuraba la separación de poderes como alternativa al despotismo monárquico.

Históricamente esa separación de poderes se ha plasmado en tres grandes poderes, teóricamente independientes, el legislativo, el ejecutivo y el judicial. 

Ya en los años previos a la revolución francesa el escritor, orador y político anglo-irlandés Edmund Burke acuñó de un modo profético el término cuarto poder en alusión a la prensa.

El devenir de los siglos, y las tecnologías, han convertido a ese cuarto poder en una maquinaria imprescindible a la hora de dirigir socialmente a la población.

Hasta aquí lo evidente, pero uno espera algo más de inteligencia; un poco más de elegancia manipuladora, quizás algo más de sibilina maldad.

Mi capacidad de asombro es ya ilimitada, hace escasos días en un programa de gran audiencia televisiva, y liderado por un presentador de los denominados “monstruos” mediáticos, una reconocida cadena española presentaba el nuevo disco de otro afamado cantante español.

Curiosamente el prestigio de la cadena, la profesionalidad del conductor del programa, y el propio talante del artista, no anticipaban la soberana gilipollez a la que íbamos a asistir.

El cuarto poder en pleno esplendor, pasen y vean el esperpento más curioso directamente relacionado con nuestra querida raza.

El referido cantante grabó su último vídeo clip, pásmense ustedes, con “lobos”…….para ir al baño y acabar en urgencias.

Si se molestan en visionar el referido vídeo clip comprobarán cómo el animal que aparece es un perro lobo checoslovaco, desliz o estulticia en la promoción del referido trabajo; pongamos que viste mucho aquello de sacar lobos, que ya luego los subastamos para pegarles dos tiros.

Si hubiese quedado ahí el asunto no tendría mucho más interés que la pura anécdota, pero no…..promocionamos el trabajito y nos vamos a la tele con dos bemoles.

Y el momento culmen de la entrevista no fue otro que la aparición en plató de dos ejemplares de plc, un macho y una hembra, para escuchar estupefactos al presentador afirmar “hay una cosa que se puede hacer con los lobos”…….si cómo hay dioses que en este país se hace una cosa con los lobos, tirotearlos al mejor postor.

Y el clímax del momento se centró en intentar que los “lobos” aullasen, recurriendo a una grabación previa para comprobar cómo un “lobo” puede aullar en un plató de televisión.

Espectáculo bochornoso por dos simples razones, la primera el lobo en este país no está para gilipolleces ni para mentarlo cual santo varón; en todo caso se lo podría mentar con dignidad reclamando el final de su persecución, subasta y muerte.

En segundo lugar, flaco favor a la raza del perro lobo checoslovaco le hacen ustedes si en lugar de presentar la raza, con sus evidentes similitudes con sus ancestros, se limitan a confundir y mentir al respecto de su condición.

Así nos luce el poco pelo que ya nos queda, son “lobos” y es un mérito llevarlos a un plató de televisión; señores productores de la cadena televisiva, galardonado cantante……sean ustedes al menos un poco lúcidos, no engañen al personal que no está el horno para bollos ni la raza para “regalitos” que propicien modas efímeras.

Lo que faltaba es que, fruto de difusiones como las anteriores, la moda del “lobito televisivo” cuajase cual merengue; generando nuevos propietarios que a los pocos meses, y tras descubrir la verdadera esencia de esta maravillosa raza, los abandonen cual maleta vieja.

Sí señores, son ustedes una banda; y en Sierra Morena no creo que tengan cabida, les falta ingenio y capacidad, les sobra estulticia y ante todo les precede como agravante el uso del cuarto poder. 

Esperemos que nuestro sexto sentido logre minimizar bodrios como el relatado, operetas de timbre tan estridente que a mi “loba” se le quedó la cara que figura en el presente encabezamiento.

Que los dioses nos protejan del cuarto poder, que del sexto sentido ya se encargan nuestros perros lobos checoslovacos…esos “lobos” aulladores.

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