Ancestros y costumbres.

“Ni el pasado ha muerto ni está el mañana, ni el ayer escrito”…..”caminante no hay camino, se hace camino al andar”……grande Antonio Machado, inmenso representante de la llamada generación del 98.

Y todo aquel que se empeñe en enterrar, esconder o ignorar el pasado perderá cuando menos la única perspectiva realmente objetiva.

La perspectiva de qué sucedió, por qué y sobre todo qué motivó el hecho.

Pero seguimos siendo los más chulos del barrio, pinceles de verbena que se adornan en la suerte de la autosuficiencia más sublime. Sumidos en ocasiones en un  futuro incierto y olvidando por completo el pasado.

Allá por el año 1958 el ejercito de la antigua República Checoslovaca culminó un proyecto sorprendente,  el cruce entre un pastor alemán de trabajo “Cesar z Brizoveho haje” y una loba de los Cárpatos de nombre “Brita”.

La camada resultante dio lugar a la primera línea de sangre,  los primeros híbridos (F1) acababan de nacer; se siguieron realizando cruces diluyendo esa primera camada hasta alcanzar el F4 o cuarta generación.

Hasta el año 1983 se continuaron realizando cruces, para ello se utilizaron nuevos ejemplares de lobos y lobas que aportaron cinco líneas de sangre que hoy son la base de la raza.

Hasta aquí una breve pincelada de un pasado tan reciente, tan infinitamente reciente en al evolución de las especies, que resulta increíble que lleguemos a olvidar lo que ello conlleva.

Y es que estos ancestros del perro lobo checoslovaco transmitieron morfología, genética y comportamiento.

Resulta divertido, en ocasiones incluso hilarante, ver cómo en muy pocas ocasiones nos centramos en la herencia transmitida; aceptamos la morfología por aquello de “es muy lobuno”….pero apenas si valoramos la transmisión genética y su derivado…el comportamiento.

Al parecer la raza tiene un pasado “oscuro”, muy de nuestra España profunda; es cómo si tuviésemos la necesidad de ocultar esos ancestros, de ignorar cuando cómo y por qué se tomó la decisión de mezclar un lobo salvaje con un pastor alemán de trabajo de los años 50.

Y omitimos valorar cuestiones tan cruciales como la herencia genética en las hembras de la raza, su ciclo fértil es el mismo de las lobas; y este sí es un hecho objetivo que nos muestra la supremacía genética de aquella loba Brita.

Omitimos valorar cómo hoy, cualquier ejemplar de plc, tiene y mantiene comportamientos similares a sus ancestros de los Cárpatos.

Por supuesto que nunca se debe generalizar, y habrá ejemplares que muestren más o menos dichas peculiaridades; pero por norma general un plc es sutilmente silencioso en su vida diaria, apenas ladran, tienden a gruñir y a transformar un ladrido inicial en una aullido profundo y prolongado.

Son animales absolutamente gregarios, necesitan cómo el respirar sentirse parte del grupo; acusan de un modo espectacular las separaciones prolongadas de su entorno – el denominado síndrome por separación –  y necesitan encontrar su lugar en la jerarquía.

Existen costumbres comunes a casi todos los ejemplares que encuentran su origen en las del lobo, todo cachorro de plc se comerá sus heces. Primigenia costumbre de sus ancestros, para erradicar su rastro, protegiendo a la camada de depredadores y que hoy pervive en nuestros ejemplares.

Casi todos los ejemplares se relacionarán entre ellos,  así como con su entorno humano y con otros animales, utilizando la boca los dientes y la lengua; buscarán siempre nuestra cabeza y extremidades, nuestra boca para fijar un ritual de “mordiscos” y lametones. Observen a una manada de lobos en su relación entre ejemplares…. y podrán comprobar cómo se reproduce dicha conducta.

El lenguaje corporal en el plc es , en mayor o menor medida,  similar al del lobo; desde la posición de la cola en cualquier estado anímico, pasando por el erizamiento de todas las capas del pelo – lo cual les confiere un aspecto impresionante – hasta la elevación del hocico mostrando sus imponentes caninos.

El plc se caracteriza por una astucia sin igual, una capacidad de observación y digamos por qué no de “pensamiento lógico” que apabulla; de este modo cualquier propietario ha vivido y vive la capacidad innata del plc para abrir puertas, armarios, grifos, frigoríficos y un sin fin de habilidades. Capacidades heredadas de la incontestable supervivencia del lobo.

Y cómo omitir, en la lista de comportamientos, su capacidad natural para la caza; la mayoría de plcs disfrutan de un modo extraordinario cuando encuentran un rastro en el medio natural, despliegan capacidades sorprendentes en la persecución de animales que consideren piezas de caza. Y si tenemos la oportunidad de asistir, a dicha circunstancia, con un grupo de plcs…. nos dejará pasmados por su similitud con una manada de lobos.

La lista es interminable y sobre todo no debe ser una vergüenza, un peligro o algo que se deba ocultar; es el pasado presente, es la herencia de sus ancestros suavizada generación tras generación hasta lograr que esta única raza conviva con el ser humano y su entorno.

Ocultar ese pasado reciente, ignorar este presente cierto, nos conduce a la más estúpida de las realidades…….inventar la cuadratura del círculo intentando dibujar a un perro lobo checoslovaco cómo si de un golden con apariencia de lobo se tratase.

Seamos serios y sobre todo orgullosos en lo tocante a esa herencia integrada en nuestro entorno…..todo un lujo increíble.

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