Fuera de lugar, o quizás muy relacionado.

” La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil que cuando uno empieza a aprenderlo ya es hora de morirse”. Ernesto Sábato escritor argentino.

Hoy me permito una licencia, tal vez este artículo no se encuadre en el mundo del plc; es posible que tan sólo sea una reacción humana ante un hecho concreto.

Que la vida resulta corta y difícil es un hecho objetivo, ajeno a especulaciones o intentos por magnificar la intensidad e importancia del espacio tiempo.

Tan sólo cuando nos suceden acontecimientos impactantes valoramos las cosas “pequeñas”, salir indemne de un accidente, perder a un ser querido, una mirada de agradecimiento…..momentos en los que valoramos el ser; por que somos a pesar de todo.

Y somos muy mezquinos por naturaleza, vivimos aceleradamente; el calendario marca la rutina, las obligaciones encarrilan nuestra vida y lo aderezamos con una ambición en ocasiones ciega y desmedida.

Por supuesto todo es relativo y cada cual ejerce el oficio lo mejor que sabe, puede y le dejan las circunstancias; pero todos, en algún momento, hemos soltado la consabida frase de “si es que nos complicamos la vida con pequeñeces y olvidamos lo verdaderamente importante”.

Y lo importante nunca son las “cosas”, en absoluto; uno puede tener un apego bestial a cualquier “cosa” material y de hecho acostumbramos a que así sea.

Pero cuando en la balanza de la vida coinciden en un platillo las “cosas” y en el otro los sentimientos y sensaciones….el desequilibrio a favor de estos últimos es notable.

Por fortuna así es pero….. ocurre que la memoria es frágil y la rutina, pasado el momento, nos conduce de nuevo a lo material; olvidando esos sentimientos y sensaciones que se produjeron en momentos extremos de nuestras vidas.

Hoy miro con perspectiva al día de ayer y observo con ilusión que valoro mucho más el cariño de mis seres queridos, valoro los momentos que comparto con ellos y con mis amigos.

Y todo ello no está presidido por las cosas materiales, de las que todos disfrutamos sin duda, todo ello gira en torno a compartir.

Podemos compartir sentimientos, sensaciones, aficiones e infinidad de cuestiones propias del ser y alejadas del oropel material. Por lo tanto creo firmemente en que esta vida, corta repetitiva en ocasiones e intensa en otras, lo es por que nos aporta la capacidad de valorar lo verdaderamente importante.

He aprendido mucho de las personas, siendo la fuente primordial de conocimientos, he aprendido mucho de mis seres queridos…siendo la fuente primordial de sentimientos.

Y me he sorprendido, y me  sigo sorprendiendo mucho, con los animales con los que he compartido mi vida y la sigo compartiendo.

De ellos he podido aprender la naturaleza más inmaculada, el desapego total a lo material y el valor tan importante de la lealtad, el cariño, el compromiso y en definitiva la entrega.

Y nos hemos complicado la vida, lo se…..se que compartir nuestros días con dos plcs significa renunciar a muchas cosas; pero en lo más íntimo de mi ser estoy convencido de que por contra nos han dado mucho más de lo que perdemos.

No se trata de constatar los pros y contras ya que sería subjetivo, cada uno de nosotros tiene una escala de valores acordes a nuestras propias vivencias; se trata de aquilatar si en esa convivencia vivimos y somos capaces de obtener satisfacciones importantes.

Para mi, poder atravesar el largo camino de la etapa de un cachorro, vivir y sentir en cada momento, es un bien incalculable que me aporta mucho más de lo que me quita; convivir con la calma relativa de un ejemplar adulto me transmite tanto que podría llenar páginas.

Creo que la naturaleza primigenia de un plc une, une en la complicidad, en el descubrir cada día un gesto, un hecho o una situación; une cuando te abres a los demás y descubres personas maravillosas que comparten contigo; une por que suma sentimientos y sensaciones y ante todo nos devuelve un poco de cordura dentro de la más absoluta locura.

Ellos son, un  trozo de naturaleza….incompatible en ocasiones con nuestras vidas ordenadas, inmaculadas y llenas de apegos materiales.

Son a pesar de ello una fuente de lealtad, una enciclopedia de sabiduría, un mar de experiencias……se que me he complicado la vida, pero también hoy se que estoy vivo y soy dueño de poder escoger qué es lo importante y qué es lo accesorio.

La vida es corta,  y compartirla con un plc no la hace más pequeña; la hace más intensa y nos ofrece la posibilidad de ser no sólo de estar.

Seamos conscientes de una mirada, de una trastada, del enfado de los malos momentos y de la inmensa alegría de los buenos; siendo conscientes estamos vivos, compartiendo somos mucho más personas que encerrados en nuestras jaulas de oro y oropeles materiales.

De qué sirve todo ello si nos falta el calor de una mirada, la complicidad de un cariño tan especial como el de un animal hacia un ser humano. aprendamos a vivir ahora…..luego será ya demasiado tarde.

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