La obsesión por “socializar” al cachorro

Socializar al cachorro sin duda no sólo es importante, además es necesario…….. que duda cabe que la raza requiere de una socialización temprana (en las primeras 8 semanas de vida) y un trabajo posterior, que debiera durar al menos hasta los primeros 12-14 meses de vida.

Dicho esto, la pregunta mas obvia es ¿ hasta dónde se debe llegar y qué objetivos pretendemos alcanzar?. Expertos en la raza podrán argüir mil y un argumentos, pero todos ellos enfocados hacia la plena integración de los ejemplares en un entorno social. El objetivo es encomiable en la medida que se pretende evitar comportamientos excesivamente esquivos con el entorno.

Lo anterior denota una vez más que la raza, por regla general, no viene de “serie” con un comportamiento al uso de nuestra habitual imagen de lo que debe ser un perro. Aceptemos la diferencia, paso previo para llegar a entender al perro lobo checoslovaco, y partiendo de dicha base cada cual en su libre disposición deberá actuar en consecuencia.

Moldear el comportamiento de un plc es un reto, de partida al menos, pero nunca debemos olvidar que no estamos reconduciendo o dirigiendo su carácter innato; al menos bajo mi opinión personal estamos adaptando forzosamente al animal a un entorno que de partida y cuando menos no resulta natural. No son afirmaciones categóricas, en absoluto, las excepciones son y pueden ser notables y radicalmente opuestas a lo anterior.

Pero tras mi propia experiencia, y comprobar el comportamiento de muchos ejemplares, creo que las excepciones no merman la regla general. El cachorro deberá conocer su entorno, urbano, rural o una mezcla de ambos, habituarse a todo aquello que en el mismo es normal y sobre todo confiar en que nuestra presencia puede y debe darle seguridad. Parece sencillo, nada más lejos de la realidad…..y siento ser categórico pero el perro lobo checoslovaco es muy intuitivo, observador y cauto; compaginar instinto con la rutina diaria de personas, vehículos, situaciones y actitudes de otros animales no resulta tarea fácil ni para aficionados ni siquiera para profesionales de la conducta.

Pero es un hecho que debemos trabajar con ellos en orden a la tolerancia de dicho entorno, tolerar no significa compartir…creo que existe una gran diferencia y quizás sea la clave de todo este obsesivo empeño por socializar al cachorro. Que no somos dueños de un golden retriever es un hecho, un plc y por regla general nunca buscará fuera de su “manada” las caricias o la atención de otras personas; casi nunca será un ejemplar sumiso o excesivamente gregario con otros perros, probablemente casi nunca se encontrará totalmente relajado y en calma en un entorno urbano y podrá llegar a desarrollar fobias a pesar de nuestro empeño.

Y aquí si que hay que ser muy claros, rotundamente claros, aquellos que deseen lo contrario en cuanto a facilidades de adaptación se equivocan de raza; el plc necesita de mucho trabajo – sin entrar en métodos y sistemas – de muchas horas de entrega y sobre todo creo firmemente que precisa de algo que obviamos a menudo.

Aceptar su diferencia, que no implica pasividad, aceptar su lado natural, su intuición, su propio instinto. De lo contrario estaremos modificando, a largo plazo, la raza de manera absolutamente irreversible. Socializar si, intentar convertir a un plc en un perro al uso….nunca.

Respeto, admiro y vivo la diferencia; entiendo que haya quien no la comparta, respeto cualquier opinión, pero nunca comulgaré con la obsesión por convertir al plc en lo que nunca ha sido ni debe ser.

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2 pensamientos en “La obsesión por “socializar” al cachorro

  1. Por supuesto todo trabajo que se haga de socialización desde el principio, después será un gran beneficio no sólo para su dueño, también para el animal que se sentirá más seguro en el entorno.

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